lunes, 7 de octubre de 2019

SIEMPRE

Serán los versos de amor inacabados;
que surgieron en las manos
y una luz difusa.

Y arrancaron
la memoria de otros meses,
venidos por el pensamiento.

Vivirán eternamente
en el vientre de septiembre
y harán callar al viento
cuando enfurecido
busque las hojas perdidas.

Ella.. mientras,
se aferra al sentido vertical
que la sostiene.

Ciprés de otoño.

© Blanca Vicario
En la desmedida de la incertidumbre vagan dos nombres,
uno navega por mares, el otro es faro que alberga destinos.

© Blanca Vicario

viernes, 10 de marzo de 2017

( ..... )

Después de tu voz
llega el eco.
He caminado hasta el infinito,
donde se junta
la tierra y el cielo,
donde tus verbos
aún hablan.
He tocado la calma,
la paz y el sosiego
de un bosque quieto
y pulvericé en mil pedazos
mi corazón,
enterrándome en el aleteo
de un mirlo.
Pero aún,
sigo sosteniendo el pensamiento
y de vez en cuando
se rasga la memoria.


domingo, 5 de marzo de 2017

Estaciones

Te esperé en febrero
y tan sólo vino la lluvia.

La desazón me tiembla
y tirito,
siempre tirito,
cuando intuyo
que marzo,
también me traerá sólo lluvia.

Tal vez algún rato,
cuando me sostenga
ese ímpetu de verte,
se asome algún pájaro
y me deje todos los sonidos que tiene abril.

© Blanca Vicario

Sirena

Yo,
que fui sirena muda
y atraje tu muerte
hasta mis piernas.
Luché por cambiar la historia
y me desnudé de escamas
para ti.
Y ahora protagonista en la fábula;
espero sentada en la roca,
al otro lado del faro.

© Blanca Vicario

( ..... )

No sé acostumbra
a ser barbecho,
ni a tener que reciclarse;
Ni a la fatiga
que producen los alfileres
en un lado de su pecho.

¡ No sé acostumbra !
No sé acostumbra
a barrer ausencias,
siempre vuelven
en las corrientes de las ventanas.
No sé acostumbra
a ser saliva que no se gasta
y muere en la deglución
de los silencios.

© Blanca Vicario

jueves, 20 de octubre de 2016

DEBILIDAD

Debería arrancarme la piel,
los ojos y la lengua
y esperar a mutarme
en un silencio húmedo.
Dejar la voz dormir,
mientras me excuso en las cuencas
de los ojos.
Sabrá la noche entonces,
mientras me lame
hasta mi plenitud y la de ella.
Luego llegará la luz
y volverá la misma piel,
la misma lengua,
los mismos ojos
y esa palabra que tanto me mata.