viernes, 10 de marzo de 2017

( ..... )

Después de tu voz
llega el eco.
He caminado hasta el infinito,
donde se junta
la tierra y el cielo,
donde tus verbos
aún hablan.
He tocado la calma,
la paz y el sosiego
de un bosque quieto
y pulvericé en mil pedazos
mi corazón,
enterrándome en el aleteo
de un mirlo.
Pero aún,
sigo sosteniendo el pensamiento
y de vez en cuando
se rasga la memoria.


domingo, 5 de marzo de 2017

Estaciones

Te esperé en febrero
y tan sólo vino la lluvia.

La desazón me tiembla
y tirito,
siempre tirito,
cuando intuyo
que marzo,
también me traerá sólo lluvia.

Tal vez algún rato,
cuando me sostenga
ese ímpetu de verte,
se asome algún pájaro
y me deje todos los sonidos que tiene abril.

© Blanca Vicario

Sirena

Yo,
que fui sirena muda
y atraje tu muerte
hasta mis piernas.
Luché por cambiar la historia
y me desnudé de escamas
para ti.
Y ahora protagonista en la fábula;
espero sentada en la roca,
al otro lado del faro.

© Blanca Vicario

( ..... )

No sé acostumbra
a ser barbecho,
ni a tener que reciclarse;
Ni a la fatiga
que producen los alfileres
en un lado de su pecho.

¡ No sé acostumbra !
No sé acostumbra
a barrer ausencias,
siempre vuelven
en las corrientes de las ventanas.
No sé acostumbra
a ser saliva que no se gasta
y muere en la deglución
de los silencios.

© Blanca Vicario

jueves, 20 de octubre de 2016

DEBILIDAD

Debería arrancarme la piel,
los ojos y la lengua
y esperar a mutarme
en un silencio húmedo.
Dejar la voz dormir,
mientras me excuso en las cuencas
de los ojos.
Sabrá la noche entonces,
mientras me lame
hasta mi plenitud y la de ella.
Luego llegará la luz
y volverá la misma piel,
la misma lengua,
los mismos ojos
y esa palabra que tanto me mata.


lunes, 8 de agosto de 2016

(.....)

A sabiendas que ya no estás,
yo escribo.

Porque rendirse
es no haber sentido
y sentirte te hace más vivo.

Cuando la tinta moja
éste papel virgen,
crecen enredaderas
a lo largo de mi cuerpo.

Suben hasta mi pelo
y dejan libre mi cuello.
Donde escribes,
donde posas tu boca,
donde versas mis besos,
donde tus dedos tocan días concretos.

Por eso hoy,
he decidido beberme la noche.

© Blanca Vicario

EDAD

Más allá del vértigo,
cuando el grito cesa
comienzo a pensar
y me dignifico templando
el pecho.
Entonces,
quiero escribirte un poema
que hable del paso del tiempo.
Pero no sé.
A menudo,
se cruzan líneas en tu rostro
y me despisto.
Luego tu sonrisa cesa
y vuelve la sombra.
Tu saliva no responde
y ya no reverdecen los verbos
en presente.
Te acomodaste demasiado;
en cuclillas,
boca abajo,
pensativo
y es tu nuca, luna color plata,
donde se apagan los soles.