lunes, 21 de abril de 2014

RESURRECCIÓN

RESURRECCIÓN

Yo no soy santa,
pero te resucité
entre sábanas blancas.

Ardían los clavos
del miedo a la esperanza.

Se alzó un nuevo albor
al filo de lo cierto,
cuando tus piernas
se colocaban en las mías
y allí estaba yo,
estábamos;
clavados en la cruz
y el cáliz,
entre lo cierto
y lo incierto.

Sabía del calvario del amor,
pero la sangre ya era una
y tu pasión,
resucitó en la mía.

© Blanca Vicario

Hubo...

Hubo un hombre
que me amó
y posaba palabras en mi boca;
silenciosas,
penetrantes,
como agua para la sed.

Invadió todas mis formas,
haciendo huecos
donde enterrar sus versos.

Ahora,
en la tumba de mis ojos,
reza el tiempo
y en mi pecho un epitafio
que se lee
desde muy lejos;
desde el polo
hasta el desierto.

Y me congela
y me traspasa
y me sostiene...
hasta llegar el día.

Donde se escriba:
Hubo un hombre que me amó
hasta matarme.

© Blanca Vicario

martes, 8 de abril de 2014

BESO

Transfúndeme,
con el aliento que lleva tu boca.
Suena la despedida,
mientras la piel
absorbe el momento.
No habrá retorno,
tu sustancia me invade.
Ahora,
ya no me importan
las ausencias.
Tengo tus besos en vena.

© Blanca Vicario

HAIKUS

HAIKUS

Tizna la noche,
acuarelas en rojo
de primavera

y a borbotones
hierve la soledad,
de la amapola.

© Blanca Vicario

domingo, 30 de marzo de 2014

ETÉREO

ETÉREO

Te amé
y no sabía de la muerte
y que todos los principios
tienen un final.

Que los silencios abducen
y secan;
y que la saliva atora
y engorda.

Sólo tengo relojes
y sonidos que me transportan
en latas de cierre hermético,
donde se gestan las letras
que aún no sé escribir.

Algún día,
cuando la muerte no sea muerte
y los silencios aborten,
naceremos nuevos.

Se abrirán las bocas, tejiendo tiempo.

© Blanca

SILENCIO

Primero la luz
y luego el trueno,
traen la lluvia del silencio.
Cala hasta los huesos
y en la savia de ellos
flotan todas las palabras
y escriben:
Amor mío,
mi cuerpo está cansado,
quebrado por la ausencia
y floto en ella,
como un pez que busca el mar.
Vivo el trayecto
a la deriva de tu cuerpo,
de tu sangre;
qué me ahogue,
qué me transfunda,
qué me haga nueva.
Qué me quite todas las lunas negras
y llene mi cama de soles,
para mirarte.

© Blanca

SUSPIRO DE UN POEMA

SUSPIRO DE UN POEMA

En esta inmensa desmesura,
aflojaré todos los verbos.
No pretendo sacrificios,
ni callar lo más sabido.
Tan sólo soy pájaro,
que dormito
en tus etéreas manos.
Hablar,
me envuelve en velos,
callar,
me desnuda.
Y me hace silencio
de primavera.

© Blanca