lunes, 24 de agosto de 2015
ENCRUCIJADA
viernes, 31 de julio de 2015
OTRA FORMA DE DANZAR
OTRA FORMA DE DANZAR
Danzan los mendigos descalzos
al sonido de los trenes.
Y en el círculo del miedo
nunca cesa su baile,
a dos dedos,
a tres
y al aire
emulando vuelos.
Danzan y gritan la nota musical
- Si -
cuando tienen hambre
y sus manos tiemblan la ausencia.
Bailan en corro,
apostando encuentros errantes
que se funden en ojos míseros.
Nadie les mira,
nadie les ve,
son títeres en un teatro
con secuencias para morir.
En sus pies la pena
y en su pecho siete lunas
para alumbrar la culpa.
Alguien dejó olvidado
los zapatos de ballet de media punta,
quizás para no despertar al miedo.
al sonido de los trenes.
Y en el círculo del miedo
nunca cesa su baile,
a dos dedos,
a tres
y al aire
emulando vuelos.
Danzan y gritan la nota musical
- Si -
cuando tienen hambre
y sus manos tiemblan la ausencia.
Bailan en corro,
apostando encuentros errantes
que se funden en ojos míseros.
Nadie les mira,
nadie les ve,
son títeres en un teatro
con secuencias para morir.
En sus pies la pena
y en su pecho siete lunas
para alumbrar la culpa.
Alguien dejó olvidado
los zapatos de ballet de media punta,
quizás para no despertar al miedo.
MORDAZA
MORDAZA
Aunque le amordazaron la boca,
él sabía de silencios.
La poesía está en la calle
- decía -
y el asfalto hablaba su lenguaje.
Pintó paredes y avenidas
con las huellas de sus manos
y escribió como escriben los mudos,
a golpe de verdad
y de miradas.
Hoy en la mañana,
no han cantado los pájaros,
creo que se han declarado
en huelga.
él sabía de silencios.
La poesía está en la calle
- decía -
y el asfalto hablaba su lenguaje.
Pintó paredes y avenidas
con las huellas de sus manos
y escribió como escriben los mudos,
a golpe de verdad
y de miradas.
Hoy en la mañana,
no han cantado los pájaros,
creo que se han declarado
en huelga.
CINCUENTA
CINCUENTA
Las mujeres de medio siglo
somos sabias,
fluorescentes
como luna llena
en noche cerrada.
Las mujeres de medio siglo,
no vivimos en un cuento
y nos pintamos de rojo carmín
hasta el vestido.
Somos el azúcar y el café
de la mañana.
Después nos diluimos
para alcanzar todas las horas.
Las mujeres de medio siglo
somos sabias,
fluorescentes
como luna llena
en noche cerrada.
Las mujeres de medio siglo,
no vivimos en un cuento
y nos pintamos de rojo carmín
hasta el vestido.
Somos el azúcar y el café
de la mañana.
Después nos diluimos
para alcanzar todas las horas.
domingo, 12 de abril de 2015
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