sábado, 16 de noviembre de 2013

Nada

Vengo de tu mutismo.
De un bosque callado.
De ver la tristeza de un mirlo.
De llorar flores ajadas
y…. todo,
porque ya no estás;
ni tu forma,
ni tu silencio.

© Blanca

Hilando tiempo

Cuando el invierno llegue
quiero invernar en tu boca,
junto a tus verbos.

Hilando tiempo
y más tiempo…
que no se pierda nada
ni un solo momento.

Beber tu ímpetu,
emborracharme.

Perderme en ti,
en ese laberinto hermoso.

Reinventarme en tu saliva,
saberme así,
que me nombras.

No perder camino.
Agudizar sonidos
y expresar miles de formas.

Estar ahí.
Así,
para calmar mi ansia,
para sentirte mío.

© Blanca

domingo, 27 de octubre de 2013

Quien eres...

Quien eres tú…?
Que me atas con tu rostro
en las mañanas
y clavada llevo tu cara.

Quien eres tú…?
Que a pesar de los pesares
te instalas en mis entrañas;
caminas por las venas
y te sientas en mi corazón.

Quien eres tu…?
Que deshilas todas mis sombras
y dibujas estrellas.

Quien eres tú…?
Que más allá de los ayeres,
vuelves a retomar palabra
en alas de un colibrí.

Que poder imantas…
para hacer de tú presencia,
tinta en el papel.

© Blanca

El agua

Me gusta ver llover.
A veces, plantada como un árbol
toco el agua.

Se humedece mi ropa
y cala hasta desnudarme de recuerdos;
Llega hasta los huesos.

Entonces... mi esqueleto
desnudo de carne,
se hace más fuerte.

Se nace nuevo.

© Blanca

Soledad

Estaba envuelta
en el velo de la noche;
Unas manos atrapadas,
unos ojos ahogados,
la mudez de las palabras,
un silencio extremo.

Un cubo,
unas aristas
y cuatro paredes.

Es noviembre,
una luz difusa
se cuela por el tragaluz.

Asoma un gato
y le trae una estrella.

© Blanca

lunes, 14 de octubre de 2013

Tenía...

Ella tenía un vestido,
cosído con tela de besos
y lleno de palabras.

Era rojo como su boca.

Tenía una casa,
una pradera,
un gato
y una cama.

Ella tejía las nubes
con los hilos de sus ojos;
luego las colocaba en la cama.
-Decía que preparaba el cielo-

Cuando las voces del día callaban,
bajaban las lunas;
entonces…
un huracán de emociones,
formaba remolinos en su ombligo.

Ella lo tenía todo.

Tenía un amante.

© Blanca

Morir de amor

Ella solo quería
acercarse a su amado;
Tocar ese punto de luz con los dedos.
Cruzar el camino de estrellas.
Volver a latir y latir….

Pero se detuvo el tiempo.

Entonces… se dejó morir.

© Blanca