Arañas de patas largas tejiendo su nido, donde habita la angustia y se recrea la muerte. A veces la luz de los ojos, mira esa línea que junta el mar y el cielo y ora canciones de espuma blanca y se viste de vida. Tal vez… cuando el mar se ponga bravo, interceda.
Cuando estiro los brazos me pierdo en el tiempo. Siempre espero. Dicen que existe la magia, pero todavía no me crecieron las alas; aun así, sigo esperando, mientras canto aquella canción con los ojos cerrados.
Dónde se posarán las alas que regurgitó el silencio. Dónde se posarán los besos que no te di. Esta edad de ojos tristes, de memoria equivocada, de ciertas desventuras; es cruel. La lealtad del espejo tiene mucho que decir. Quizás, tenga que entrar en él y arrancarle ciertos poemas que se guardó.