domingo, 18 de enero de 2015

OCASO

Da igual,
que los faros de tus ojos
estén bajos
y rayen la línea de la vida.
Dos nombres en una señal,
el momento y la pregunta.
Un camino izquierdo
y el derecho,
la distancia,
la lógica
y el corazón
y un vaso para aclarar la duda.
Da igual,
que los faros de tus ojos
estén bajos
y paren en una estación
de descanso;
hoy es otra cosa,
- Este no es el caso -
el viaje continúa camino abajo
y el freno en la garganta habla,
saliendo al encuentro
unos poemas en braille.
Pero la piel no sabe de ese tacto,
hace mucho que no me lees.


viernes, 2 de enero de 2015

HOY...


Hoy por ser hoy,
vendrá la luna preñada
y parirá los versos
que yo te escriba.

Hoy por ser hoy,
arrancaré de lleno el tiempo;
para sembrarlo lento
y mirar plácidamente,
el mar de tus ojos.

Hoy por ser hoy,
no me sentiré
amapola de invierno.

© Blanca Vicario

RECORDANDO

Mayo me parió,
con toquilla de muchos brazos.
No traje un pan bajo el brazo
y me enseñaron a sembrar el trigo.
Después vinieron más partos
y me vistieron de largo.
En algún lugar de la tierra,
cuando la tormenta llega,
trae canciones que no aprendí;
y los pies descalzos rezan
y bailan a las puertas de la escuela
y las naciones;
mi recinto,
una fuente y la solana
y los juegos reunidos
en el patio de mi casa.
Hay lugares que escucho
dentro de mi silencio.
A veces callo, otras tarareo
en la impunidad del tiempo.


ABANDONO


Dejé pasar el tiempo
y envejecí demasiado
Los ojos se hicieron
más pequeños
y el corazón más pasota.
Hoy tarda en salir el sol;
temo quedarme ciega,
sorda y muda.
Miro el calendario
y arranco los días
de este oscuro invierno.
El amor es silencioso
y vuela en alas de pájaro
atando tiempo.

© Blanca Vicario

(.....)

Aspiraba,
ser tormenta y flor.

Abrirse a la dicha
y en la noche
como hacen las flores,
cerrarse a él.

A los sonidos,
de un lenguaje mudo
y místico.

El de las manos.

© Blanca Vicario

domingo, 14 de diciembre de 2014

VEJEZ


Cada instante soy menos;
mermo a cada paso
mientras la ropa me queda grande.
No hay talla para la vejez
ni guantes para estos dedos.
Yo, que creía en perfecciones
y líneas que morían
en el pubis.
Sin embargo,
sólo queda el eco,
viajero incansable
que arremete como los trenes
de corta distancia,
con vértigos de palabras
en caída libre,
que aterrizan
y dejan cráteres secos
con olor a ceniza.
Suerte tengo,
que siempre supe de flores
y ahora el amor me escribe poemas.

© Blanca Vicario

sábado, 1 de noviembre de 2014

NIÑEZ

NIÑEZ
Te querré hasta siempre,
gritaba una lengua pequeña.
Te voy a cuidar hasta siempre
y se formaba un globo Rosa.
Y ahora,
cuando es ahora,
qué minúscula me veo
en esta feria efímera y maldita.
Qué incongruencia de voces,
qué endeble es todo,
a excepción del hierro de mis manos
y el imán de tu pecho.
Pero ahí está la lluvia que no cesa
y moja las secuencias
de mapas antiguos.
Ha salido el sol
y he silbado para atraer a los pájaros,
mientras se escucha
esa antigua canción.
Y ahora mientras respiro,
evoco bostezos de coraje
al ritmo de un disco de vinilo.